Tomado de: www.tempusfungui.com/one_news.asp?IDNews=69
Fuente: Fundación Desde América (1997)
Juan Gilberto tiene una experiencia de treinta y seis años en la práctica de la medicina tradicional, y en la actualidad dirige la Fundación de la Escuela de Plantas Medicinales Mayantu Yacu, ubicada en el departamento de Huanuco, provincia de Puerto del Inca, distrito de Honoria de la Quebrada de Aguas Termales, Amazonía, Perú. Allí se realizan curaciones y se imparten enseñanzas acerca de las plantas y de la protección de la ecología. La comunidad donde vive este maestro esta formada por apenas treinta familias instaladas junto al Río Pachitea, en el distrito de Nuevo Honoria, en plena selva alta. De la jungla tropical a la jungla de cemento: sus respuestas breves y simples fueron calmando poco a poco mi desordenado torrente inquisidor, la mañana del viernes que nos encontramos.
Yo mismo la elegí; porque mi papá fue un shiripiari [hombre de la ciencia]. Veía lo que él hacía, la preparación de la ayahuasca, sus formas de tomar, entonces me nació la idea de ser yo también un shiripiari. Pero como mi papá murió, no tuve la oportunidad de tomar con él. Entonces decidí hacerlo con un maestro que se llama Eusebio Dávila: fui a verlo, conversamos y me aceptó la propuesta. Aunque yo tenía poca edad – apenas once años – me dijo: 'ven, vamos a tomar'. Me puso a su lado y me dio la primera toma de ayahuasca. Esos fueron mis principios, en el año 1961. Seguí tomando con mi maestro durante tres años, y luego me independicé, empecé a practicar, a buscar otros amigos que quisieran tomar, siempre con la capacidad de dirigirlos. A partir de los quince años comencé a curar chiquitos, bebés con 'sustos', criaturas que tenían como un macharí, un mal aire que venía y no los dejaba tranquilos. Y más o menos a los dieciocho empecé a trabajar con personas adultas y con enfermedades mas graves. En esa época, yo era solamente un practicante de la medicina tradicional; con el tiempo los mismos pacientes me dieron el nombre de shiripiari: para llegar a tener este nombre se debe atravesar un largo proceso, porque primero tienen que ver el trabajo que realiza uno con las personas que vienen a consultar.
Me refiero al trabajo que hacemos con varias clases de plantas de la selva
Bueno, hay plantas que se pueden utilizar con varias personas, y hay otras que se pueden aplicar a una persona en especial, según como esté su enfermedad. Por ejemplo: si la persona se siente algo mal, con dolores – nosotros lo llamamos reumatismo o artritis -, entonces se le convida sanango o bobinsana para contrarrestar las dolencias que tiene en los huesos; estas plantas apuntan directamente a donde están estas enfermedades que nosotros también denominamos 'resfríos', porque son fríos dentro de los huesos. Y si la persona tiene úlceras en el estómago o está cancerada, usamos la resina de copaiba, que se extrae del corazón del árbol [dentro tiene una vena muy grande que llega hasta la copa] y es muy purificada.
Primero voy experimentando en mi propio cuerpo. Hago una dieta de por lo menos ocho días, pruebo la planta, que hace dentro de mí y cuales son sus efectos. Una vez transcurrida esta experiencia ya hay una base dentro de mí mismo como para hacer el tratamiento con la persona que está enferma. Entonces no tengo ningún riesgo de que el paciente se pueda sentir afectado por el remedio que le convido.
O sea que tiene que comprender que es lo que la planta tiene para dar, y lo prueba dentro de sí mismo...
Hasta el momento no. Porque conozco el equilibrio, las dosis, como debo tomar, como se debe hacer.
Cuando usted habla de 'dieta' se refiere a un tiempo que se aísla, se queda a solas, y tiene la posibilidad de sentir que es lo que le pasa...
Sí, al hacer el remedio con la planta tengo que entrar a un lugar de silencio, estar solo durante ocho días y contar con una persona que me atienda. Si el que va a entrar a la 'tienda' es un paciente, debo atenderlo y cuidarlo o nombrar a otra persona que lo haga.
Cuándo la persona
viene a consultar ¿usted la
interroga, quiere saber que
sucede en su vida, o
simplemente le pregunta que
es lo que le duele y ya
puede sugerirle un remedio?
Primero hacemos
unas preguntas; según la
enfermedad le pregunto si ha
consultado algún doctor de
farmacia o si ha pasado por
alguna pantalla o examen. Si
lo ha hecho estoy más seguro
de donde esta la enfermedad.
Esas son mis primeras
preguntas. Luego el paciente
entra al tratamiento.
O sea que usted
valora la medicina
occidental, le parece que
tiene aspectos positivos...
Sí, lo que se está
tratando en estos últimos
años es de hacer la unión
con la medicina
farmacéutica, de los
doctores, para que la
enfermedad de la persona no
tenga por donde escapar. La
medicina de farmacia por un
lado, y la tradicional por
el otro. Para que la
curación vaya por los dos
lados.
¿Por qué les
interesa unir estos saberes?
Porque hay
enfermedades en las que
nosotros los shiripiaris, no
estamos tan precisos. Hay
enfermedades para sacar,
donde las operaciones pueden
actuar más rápido. Para
ayudar a ese corte nosotros
también aplicamos el
remedio, pero solo después
de la operación. Esta es la
forma en la que se esta
trabajando.
Es decir, que
ustedes aceptan que hay
casos en los cuales conviene
aplicar la 'medicina de
farmacia', y otros en los
que es más recomendable
utilizar los remedios de la
medicina tradicional...
Sí, es
indispensable utilizar los
dos campos. Yo mismo tengo
varios hijos, a veces se
enferman, y si veo o siento
que no es para mi campo, los
llevo al doctor. Y luego
quedo a la expectativa.
Entre los niños es muy duro
aplicar la medicina
tradicional, el tratamiento
deben hacerlo los doctores
con más delicadeza.
¿Por que le parece
que se enferma una persona?
Bueno, en el caso
de los niños, a veces por
descuido de los padres. Y la
persona adulta se enferma
por el descuido de sí misma,
porque no se protege. Y es
que la enfermedad no viene
siempre viene de una fuerza
espiritual; a veces comienza
con algo insignificante: en
algunos miembros de las
comunidades, por ejemplo, es
común ver como a raíz de una
'picada' que no se ha curado
adecuadamente se forma una
ulcera... y cuando nos
sentimos sanos, creemos que
estamos seguros, pero en
realidad no tenemos la
certeza de estar tan
protegidos; necesitamos que
algo nos refuerce para que
la enfermedad no ingrese al
cuerpo. Para eso se hace la
protección: la ayahuasca
tiene la misión de proteger,
aunque para esto también hay
otras plantas.
¿Por qué llaman maestras a las plantas?
Las plantas son maestras, en primer término, porque nosotros los shiripiaris, estudiantes de las plantas, nos entregamos a ellas. La planta tiene un espíritu, una fuerza que viene y nos enseña: nos habla mediante los sueños, nos dice y nos muestra que remedio es bueno para una enfermedad. Por eso las llamamos maestras: ellas nos dirigen y nosotros acatamos lo que nos dicen. Los shiripiaris nos entregamos a la planta con la cual vamos a hacer la dieta, para que ella trabaje con nosotros y nosotros con ella
Es decir que entran en relación, se relacionan con la planta...
Sí, a eso llamamos entregarse a la planta
¿Usted se entrega para recibir una enseñanza?
Exactamente, para eso se hacen las dietas.
¿Y la planta enseña un camino para usted o para la persona que viene a consultar?
Si la tomo yo, va a venir a enseñarme como y que debo hacer con las personas que van a venir mas adelante. Y cuando la toma el paciente le hace la curación.
¿Todas las plantas son maestras?
Todas son maestras porque todas tienen sus espíritus. No hay ninguna que no lo tenga, por más pequeña que sea.
Sin embargo la
ayahuasca parece ser la
madre de todas las plantas
medicinales...
En general nosotros tenemos
como director al tabaco,
es el eje principal para
dirigir a todas las plantas
en la medicina tradicional.
Y se dirige por medio de la
'soplada' [una técnica que
consiste en echar el humo
del tabaco sobre diferentes
partes del cuerpo,
especialmente la cabeza,
para liberar a la persona de
energías negativas]: toda
planta preparada tiene que
tener una 'soplada' o un
icaro [una canción a la
planta] para darle más
fuerza y para convidar al
paciente. El tabaco funciona
con la ayahuasca: las dos
realizan las primeras
funciones para empezar la
curación de un paciente, son
la base para seguir el
camino de las plantas.
¿Qué destino le daba
su maestro a la ayahuasca?
Mi maestro tomaba
para hacer sus curaciones.
Algunos de sus pacientes
estaban 'asustados', otros
con heridas, úlceras,
dolores en el estómago...
siempre me quedaba mirando
lo que él hacía, sus
trabajos, pensando que yo
también algún día sería un
shiripiari más en la vida.
La costumbre es que la gente
viene a consultar con el
maestro para ver que
enfermedad tiene y como
puede hacer con el
tratamiento.
¿Lo consideran un
maestro al chamán?
Sí, pero el nombre
original es shiripiari.
Chamán es una denominación
que viene de EEUU.
¿Puede una persona
tomar ayahuasca por su
cuenta o es conveniente que
lo haga siempre con un guía?
Para dar los
primeros pasos tiene que
hacerse con un guía. La
persona no puede tomar sola
porque hay fuerzas opuestas
que pueden desvincularla y
luego no sabe como
conducirse. Toda persona
tiene que tomar con un
maestro, con un shiripiari
que la pueda dirigir.
¿Cuál es el riesgo
si la persona toma por su
cuenta?
En principio, no
sabe cuál es la dosis para
tomar y además no conoce las
energías que tienen las
plantas, que fuerza se va a
presentar. A veces ni yo
conozco que fuerzas
espirituales pueden venir el
día en que voy a hacer el
trabajo con la ayahuasca.
Por eso es recomendable que
la persona que va a tomar
por primera vez lo haga con
alguien que tenga
conocimientos. Después de
haber tenido muchas
experiencias, si es fuerte,
si está capacitado para
tomar, puede hacerlo sola.
¿Y para el paciente
es simplemente un medio mas
para curarse o además es un
camino de crecimiento?
La ayahuasca tiene la
propiedad de dar primero
fuerza al cuerpo,
manteniendo la vida física y
después ayudar al
florecimiento, a la
ampliación...
Mucha gente de las
ciudades se acerca a las
plantas para expandir su
conciencia, para poder
percibir cosas que
habitualmente no puede ¿Qué
le parece esta actitud?
Yo opino que -
aunque hay de todo - en
general a las personas de
occidente hay una cosa que
les falta dentro del cuerpo,
una fuerza que se busca... Y
lo que les falta está en el
sistema espiritual que trae
la planta. Al día siguiente
de haber tomado su
ayahuasca, las personas
amanecen tranquilas.
Entonces me parece que les
falta comunicar con la
tierra. Porque la ayahuasca
esta preparada solamente con
la planta y el agua – en
realidad se utilizan dos
plantas para prepararla, la
ayahuasca propiamente dicha,
que es una soga, una liana,
y la chacruna, un árbol muy
bonito que siempre mantiene
las hojas verdes; ambas
plantas se unen se cocinan y
de allí sale el extracto de
ayahuasca – y al tomarla la
persona está comunicándose
con la tierra y la planta. Y
llega a tener una
tranquilidad, a recibir una
fuerza maestra.
¿En la comunidad
toman todos?
Bueno, en la selva
toda persona quiere tener su
limpieza. A veces los que
comen demasiado toman el
remedio y este les dice que
no conviene que haya tantas
cosas ahí guardadas durante
mucho tiempo, y entonces lo
sacan todo... A los siete
días la persona queda
normal, tranquila, y siente
que ha recuperado algo en su
vida. Eso es lo que se
busca.
¿La ceremonia
habitualmente se hace en
grupo?
Sí, en grupos de
diez o quince. Yo los cuido
día a día, veo como va el
proceso, como se están
sintiendo; hago una revisión
general de los pacientes.
Las personas toman distintas
plantas de acuerdo con sus
deseos o enfermedad.
¿Cómo se sintió al
venir a una gran ciudad como
Buenos Aires?
Tengo que agradecer
a la República Argentina y
también a la Fundación Desde
América. Me siento muy
tranquilo: con todas las
personas que se han acercado
a conversar me he sentido
bien; la mayor parte de las
personas se han sentido muy
a gusto con la planta y me
hicieron muchas consultas
personales.
Estuvo haciendo talleres
con la gente, mostrándole
como trabaja con las
plantas...
Sí, traje muestras de la
ayahuasca, porque había que
mostrar a la gente como es
su tronco y la edad que
tiene. El ejemplar que traje
tiene cincuenta años; hay
plantas que tienen cien años
pero son muy raras, las que
usamos habitualmente cuentan
entre veinticinco y treinta,
porque tienen más fuerza y
son mas curativas que las
tiernas. Decidí preparar un
remedio bueno para traer a
la Argentina, para que les
caiga bien a las personas.
¿A ustedes les
interesa que se empiece a
conocer cómo trabajan?
Desde muy tierno
tuve el deseo de llegar a
ser un shiripiari y tener
mis conocimientos. Y sé que
estos conocimientos van a
servir en el futuro, mas
adelante; por ello mi deseo
es que se difunda esta
ciencia, que es muy
desconocida entre las
personas que están más
elevadas que los indígenas.
Para eso he seguido un
estudio, un proceso de
trabajo: como shiripiari
estoy trabajando con los
EE.UU., Rusia, Canada,estoy
conectado con Francia y
Asia. Esta tradición esta
regándose por todo el
universo. Hoy, las plantas
medicinales y la clase
indígena están dando un paso
en todo el mundo, abriendo
nuevos horizontes que van a
servir para el futuro, para
las demás personas, para los
niños que vienen.
